Biomimética: la naturaleza en el diseño

Cuando deseamos aprender algo nuevo, siempre buscamos a alguien que posea mayor experiencia que nosotros. Si hablamos del tiempo que hemos pasado en la tierra, los seres humanos apenas llevamos unos cuantos cientos de miles de años aquí, así que, ¿qué más podríamos pedir que un maestro con 3,800 millones de antigüedad?

¿Qué es la biomimética?

La biomimética o biomímesis es la disciplina que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración para solucionar problemas humanos. Ver a la naturaleza como un maestro es, definitivamente, una mejor alternativa que verla como un contrincante a superar. Aún tenemos mucho que aprender de ella.

¿Cuándo surgió?

La biomimética ha estado con nosotros desde la antigüedad. Los humanos, a pesar de ser ingeniosos, no tenemos una respuesta para todo, así que volteamos a verla cuando buscamos hacer realidad nuestros deseos y aspiraciones. Al no tener garras, fabricamos lanzas; al intentar volar como a las aves, diseñamos alas.

Uno de los primeros hombres en registrar estas comparaciones fue, ni más ni menos, que Leonardo Da Vinci en 1505. Seguramente habrás visto algunos de sus bocetos de máquinas voladoras inspiradas en murciélagos y aves. Aunque ninguna de sus máquinas se levantó del suelo en su tiempo, sin duda este genio sentó las bases de una disciplina.

Bocetos de leonardo Da Vinci imitando alas animales
Bocetos de leonardo Da Vinci

¿Cuál es su importancia en el diseño?

La biomimética definitivamente ha ayudado a progresar a sin fin de disciplinas como el diseño, la arquitectura y diversos campos de la ingeniería, generalmente trabajando en conjunto y sumando esfuerzos. Esto ha dado como resultado asombrosas innovaciones, como las que te presento a continuación:

El Eastgate Builing Harare, imitando el sistema de ventilación super eficiente de los termiteros.

Sistema de ventilación de termitero, Eastgate Builing Harare.

Los trajes de baño hidrodinámicos “Fastskin” que replican las escamas de los tiburones.

Textil hidrodinámico basado en los dentículos dérmicos de los tiburones.

Los trenes bala que imitan la cabeza de los alciones, que rompen con facilidad la tensión del agua.

El vagón principal imitando el areodinámico pico de los alciones.

Pero es importante entender que la biomimética no sólo consiste en el desarrollo de sistemas mecánicos o funcionales.

En la vida diaria hay ocasiones en las que vemos un producto y lo amamos al instante, aun sin saber todavía el porqué. Esto es tan frecuente que existen dichos como “de la vista nace el amor”. Pero,  ¿qué hay detrás de esta curiosa experiencia y en qué se relaciona con la biomimética?

En el mundo del diseño, a esto se le refiere como diseño visceral, que actúa sobre el sector más primitivo de nuestro cerebro, el cerebro reptiliano. En esta sección, ligada al instinto y la supervivencia, se procesan una serie de estímulos relacionados a formas, texturas, colores, olores y sonidos de la naturaleza. El color brillante de una fruta madura nos es llamativo, porque es nutritiva; nos gusta el olor de las flores, porque éstas se convertirán en frutos; el sonido de la lluvia nos es relajante, ya que es necesaria para una tierra fértil.

Debido a este fenómeno, cuando vemos un producto que contiene dichas características, no podemos evitar sentirnos atraídos como una polilla que vuela hacia la luz.

Aquí les comparto este bello ejemplo:

¿A dónde vamos?

Sin duda hemos avanzado mucho desde que buscábamos tener garras y soñábamos con volar. Sin embargo, el desarrollo exponencial de la industria y la tecnología a veces nos hace olvidar lo importante y necesaria que es la relación de los seres humanos con la naturaleza, como si ser más civilizados fuera sinónimo de alejarnos de ella. Esto nos ha llevado a ocasionar daños involuntarios casi irreversibles en nuestro único hogar.

Pero no todo está perdido, gracias a la biomimética podemos reivindicarnos como especie y ubicar el lugar que nos corresponde como parte de, y no por encima de, nuestro entorno natural. Se han desarrollado tecnologías como los paneles solares, sistemas de captación de agua, ciudades inteligentes, entre muchas otras que todavía estamos por crear. Los seres humanos somos una especie que aún está aprendiendo a adaptarse a este planeta y a sus innumerables retos. Afortunadamente, tenemos un buen maestro.

Autor

  • Diseñador industrial. Discípulo de Steve Irwin. Fan de los dinosaurios. Estudió la licenciatura en el ITESM CCM, se especializa en biomimética y sistemas centrados en el usuario.

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